Perderme en mis sueños donde habitas tú,
la versión más dulce que conocí.
Las horas paseando en un camino añil,
que tiñe mis pies oscuros y sigo ahí.
Pretendes que olvide,
pero no sé hacerlo, pretendes que sea lógico,
y soy sincero, sensato y sentimental.
Con un cuaderno digital, arañando,
palabras de luz sobre tu pelo rizado.
Y fue el dolor amargo de dos semanas esperando.
Fue lo que dolió de tu avance en mi,
por qué tus palabras abrían maleza,
tus formas ablandaron la arcilla,
me comía la cabeza de noche y de día.
Por qué con destreza me enamoré de ti,
siendo luz en un día gris.
Me convertiste en un charco y esperando a que bebas.
Tocar tus labios era mi poema,
Triste acequia, me dejarías morir.
No quiero esa realidad donde solo nos contemplamos.
Dimito del mundo templado,
quiero calor o frío, dulce o amargo.
Si vamos a ser valientes, seamoslo sin amparo.
Lucha de miradas, donde solo reflejare tu imagen,
y si tú me quieres, no será un adiós.
Te recuerdo corazón, mi vida, que cuando uno quiere:
"No existen excusas, solo se cumple lo que se promete."
No hay comentarios:
Publicar un comentario