lunes, 28 de marzo de 2022

Burbuja

Se que piensas que me olvidé de ti,
pero saben de tu existir hasta mis nuevos amigos.
Esos que una noche conocí y al día siguiente no nos reconocíamos.
Mi familia ya no me pregunta "¿cómo estás?"
Solo saben decir "a ver cuando hablas con ella".

Fue un instante de hacerme el duro,
ya van siete días de no quitármelo de la cabeza.
Hoy me acuerdo de ti, hasta teniendo la mente en blanco.

Va llegando Abril, y quiero que se cierre este capítulo del año.

Lujuria, la justa, tus ojos de musa, es llanto de bruja, el embrujo de luna, mi sangre me asusta, sin ti cual burbuja, congelándose en el hielo para aguantar este largo invierno.

No quiero terminar este párrafo, 
porque todo lo que tiene que ver contigo, me hace bien.

viernes, 18 de marzo de 2022

Pose

Levante la mirada del teléfono y note la oscuridad,
fría noche de invierno que apacigua el fuego interno y voraz.
Ya no soy fuego incendio, soy fuego fósforo, fuego sin nada.

Me alimento de realidad y solo queda la pose en publicaciones de Instagram.

Otro día mas

Oí cantar la lluvia al caer,
decía que de ti ya no iba a hablar.
Cristales opacos frente mía.
Viendo la vida pasar.
En el camino silbe una canción que había dejado atrás,
era sobre una persona que no existió ni existirá.

Brilla el sol por encima de la nube y contempló un amanecer fugaz. 
Quedé pensando en lo bonito de un susurro al viento, 
ahogado por una falsa libertad.

Doy la mano al desconocido, pero guardo el reloj con velocidad. 
Un paso en falso es volver al inicio y no quiero dar marcha atrás.

Oigo cantar el río, baja manso y sin caudal.
Hoy prefirió el tibio silencio de una mañana dominical.
Ya no hay estrellas, solo brilla tu faz.
Ya no hay peligro, solo tu reflejo especular.

Me quedo observando, otro día más.

lunes, 7 de marzo de 2022

Paz

Que te quiero lo sabe la luna, que me ha oído aullar tu nombre tras salir cerrando el último bar en pie en esta ciudad.

Que te quiero lo saben los pájaros que repiten tu nombre de las veces que me lo oyeron cantar.

Que te quiero no es algo nuevo para la almohada donde ahogue mis penas a media noche intentando ser racional.

Que te quiero le quedó claro a los vientos cuando maldije los kilómetros entre mi mano y tu faz.

Que nunca te olvidare, me quedo claro cuando me hallé a las 2 de la mañana escribiéndote poemas tras sentir que me faltaba el aire, y lo que me faltaba eras tú. Mi reina, mi paz.