Tras una espesa neblina se esconde la luna.
Oscura memoria de olvidar y borrar recuerdos amargos,
amargo licor que roza mis labios;
antes llamado ron, ahora amor barato.
Ser invisible, cobarde insensato.
No se callar pero cierro la boca, estoy en mi dulce derrota.
Miro hacia dentro de mí y solo veo hojas rotas.
Nadie las intento recomponer, caen una tras otra.
Dejarme llevar por la corriente es imperativo,
pero, ¿Dónde decido yo? ¿Dónde cojo las riendas de esto que llaman destino?
Ande miles de pasos, registro de ello en mi brazo,
el sendero nunca fue claro.
Las calles vacías se asemejan a mi cora cantando.
Julio Jaramillo sacaría dos o tres boleros.
Yo en mi se, que te quiero.
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