viernes, 5 de agosto de 2022

Cebreros

Me dispara su belleza, cruzando la Atalaya.

Solo viajo fuera, para admirar tu talla, resplandor primaveral.

Seroles me manda señales, para perderme en su bosque. Yo me hundo en busca de un profundo conjunto, mi ser y el monte.
Pierdo mi mirada al cielo, altos son sus brazos alzando los al azul celeste en invierno.

Ver cruzar un ciervo, bajar un zorro o un lobo aullando al cielo negro.

Caminos que de niño me encontré sin quererlo. Los amigos y un destino, pasar la tarde corriendo.

Ahora guardas en tu piel, una parte de mi corazón. Tus plumitas no se elevan, pero tú alma cruza, más lejos del sol.

Con miedo a las alturas, descubriendo nuevos retos. Oír el agua correr por tus curvas, bajando furiosa, serena, yo contempló.

Primer choque de realidad, a los tiernos 12, creo.
Atravesar tus paredes, Brajales, complicado momento. Años más tarde, subir más allá de la pizarra, sin aire casi puedo.

Bañarse en pleno invierno, por tus aguas y cascadas, plácido me encuentro.

Hiciste de mi lo que soy hoy, Cebreros, te llevo dentro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario