Escribo sobre sexo.
Escribo en cuadernos.
Escribo sobrio.
Escribo lento.
Escribo rápido si quieres leerlo.
Mas cuando escribo con el corazón solo pienso en todo lo que cabe dentro de un latido:
Cada sonrisa, cada roce, cada brindis. Cuando conduje a ciento treinta, cuando me miró ese chico de vuelta, a pillar patatas en las fiestas a las 5 de la mañana oliendo a tabaco sin haber fumado una calada. Al sol de madrugada. A ver cómo aquellas chavalas nos pedían el último trozo de pizza. Ser noches en Madrid y atardeceres en Cebreros. El olor del cloro en la brisa. Bañarse en pelotas en el Burguillo. Cada herida, cada lágrima. A encerrarse echando el pestillo. En la Taber tocar las palmas con las de la despedida. Los paseos contigo por las avenidas. Y luego al charco del Cura. Ahora a la Umbría.
Si vivimos es para sentir todo el abanico de emociones que cupieron en mí. Mas no te voy a mentir. Siempre hay de las que te arrepientes, que evitarías. Pero hoy estamos aquí por todo lo que fuimos.
Sé que no me cansaré de repetirlo. Quiero dormir abrazado a tu lado. Despertar siendo uno, desear que el minuto sea un poco más largo.
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