Desátame, libera estás garras y mirame bien.
Tú sabes a quién has estado alimentando.
Ojos clavados en tu nuca.
Ritmo en caderas y cintura.
No hay palabras, solo disfruta.
Suma y sigue, exhala el alma. ¿Cómo?
No sé dónde parar ya.
Si es tocar el cielo, si es beber de una fuente de puros truenos, que retuercen y hacen vibrar la cama, ¿Amas?, ¿a quien más con las mismas ganas?...
Cuando la nieve se funde sobre la tierra, es indistinguible donde acaban y donde empiezan.
Diría que la noche sigue siendo bohemia.
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