Un amanecer acariciando Córdoba, ciudad preciosa.
Inspira ternura con el cariño que la mira,
no se sabe si es la ciudad la que alza la mirada,
o si es esa luz que se acerca con dulzura.
Ahora pienso en ella, mi ibérica, íbice.
Te miro a los ojos pero no son míos,
me puede el deseo de acercarme a tu oído.
Rechazó la idea de solo ser amigos.
Más, aprendí que las cosas no son siempre como se quiere.
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